VISITADORES - ENCUENTROS - APOSTOLADO
- 10.000 visitadores cada año
- Durante el verano los nomadelfios
llevan sus «Veladas» a las plazas para encontrar al pueblo
- Numerosos
encuentros en escuelas, parroquias y asociaciones
- «Apostolado del pueblo»
Nomadelfia no vive para sí, sino para los demás. Está
abierta a la sociedad, pues se interesa en ella concretamente cuidando en especial
a los menores abandonados, y creando distintas iniciativas de apostolado para
difundir su mensaje de fraternidad, dirigido a todos, creyentes y no creyentes.
LOS
VISITADORES. Está abierta a todos y hospeda cada año a cerca
de 20.000 visitadores, que cuentan con la guía de nomadelfios puestos a
su disposición para presentar su estructura y finalidad. Algunos solicitan
poder permanecer algunos días y son hospedados por grupos familiares, participando
en la vida diaria de la comunidad. LOS ENCUENTROS. Son numerosas las
solicitudes de encuentros en escuelas, parroquias, y asociaciones en toda Italia,
que desean conocer la experiencia de Nomadelfia. LAS
«VELADAS». Las Veladas son encuentros con las poblaciones para conocerlas
y hacerse conocer. Con estos espectáculos los nomadelfios llevan el Evangelio
a las plazas, no como individuos, sino como pueblo que da un testimonio de su
vida. Junto con un momento de reflexión sobre la propuesta de Nomadelfia
mediante un documental y un discurso sobre el tema «El Evangelio es código
de vida», se ofrecen dos horas de danzas y ejecutadas por niños y
jóvenes. Las Veladas, nacidas en 1966, cuando don Zeno propuso a los
nomadelfios, papás, mamás e hijos que fueran, durante la temporada
de las vacaciones, a recrearse junto con el pueblo, recreándolo a su vez,
han tenido más de 900 representaciones en las ciudades y pueblos de toda
Italia y alguna también en el extranjero. El 12 de agosto de 1980, en Castelgandolfo
se le presentó una Velada al Papa Juan Pablo II. LA
GIRA suele comenzar en julio y termina a finales de agosto, según el
calendario establecido. Se solicitan además Veladas fuera de programa en
las cárceles, en los hogares para ancianos, y en los hospitales psiquiátricos.
Acude casi la mitad de la población: los niños y los jóvenes
parten todos, y los adultos se ponen a disposición. Los nomadelfios
fijan su alojamiento en una localidad, en alguna escuela o instituto que los hospeda
y presentan las Veladas en los alrededores. Luego se desplazan a otra zona.
Algunas veces los invitan las familias, otras la gente acude a conocerlos en donde
se alojan. LA
ORGANIZACIÓN. En las Veladas hay trabajo para todos. Para montar los
equipos los nomadelfios se subdividen en pequeños grupos, cada uno con
su tarea: propaganda, relaciones públicas, encargados del palco, del equipo
de sonido y eléctrico, sillas, trajes, prensa, filmados, y limpieza de
la plaza. Al final de la Velada se distribuyen las publicaciones de Nomadelfia.
El que desee dejar su dirección recibirá la revista mensual «Nomadelfia
es una propuesta». El espectáculo es gratis para dar la oportunidad
de participar, a todos sin distinción. UN DON AL PUEBLO. No
se trata sólo de un esfuerzo de organización, sino de un testimonio
de fraternidad y unidad que Nomadelfia ofrece al pueblo, y que el pueblo a su
vez sabe captar, más allá de todo lo que sea espectáculo.
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